TESTIMONIOS DE ALUMNOS, PACIENTES Y CLIENTES

El mejor momento para parar y mirar en mi interior

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Santiago Diciembre 2020​

Las vivencias de la infancia, que comienzan e incluso antes de la gestación, se van  almacenando en nuestros archivos mentales de forma postivia o negativa, Las negativas se van convirtiendo en patrones limitantes que se van acumulando en el tiempo, en tu Ser y en tu subconsciente, provocando creencias poco beneficiosas que te mantienen alejado de tu autoamor y bienestar en la adultez. Algunas afloran en tu cuerpo físico como enfermedades y otras se manifiestan principalmente en tus relaciones. Con la "Biodecodificación de Niñ@ Interior" puedes revelar las condicionantes que desarmonizan tu conexión contigo mismo, tu autoestima y te alejan de mantener vínculos sanos sobre todo el más importante que es contigo mismo. Paula nos cuenta como la terapia, en un año de pandemia en donde tuvo una pausa para mitrara en su interior, le abrió un mundo nuevo de autoconocimiento, constancia, dedicación y manifestando su arte, se hizo consciente de su autobeneficio.

Paula Ruiz

Actriz y Ofebre.

Al pensar en el proceso de terapia de este año tan particular, me cuesta encontrar las
palabras que describan todo lo que he transitado. Tratándose de un año como este, sólo
puedo vislumbrar que fue el mejor momento para parar y mirar mi interior.
A pesar de lo agitado que fue y lo difícil que es para mi poder resumir todo lo que aprendí,
es lindo poder mirar en retrospectiva el proceso y reconocer en él los beneficios y
crecimiento que trajo consigo.
Este 2020 pude detenerme –el contexto de pandemia me regaló un año de parar la
máquina y poder mirar de frente mi herida- y tomé la determinación, motivada por mi
mamá, de seguir una terapia de niña interior con María Jesús.
Primero, quiero agradecer profundamente a María Jesús que con su entrega y cariño avivó
mi fuego interior y prendió la chispa de mi amor propio y autovalidación, siendo amorosa
y cuidadosa con mi proceso de transformación.
Hoy miro hacia atrás y puedo ver concretamente un antes y un después de la terapia.
Avanzar es difícil y sanar es doloroso, pero al final, hermosamente gratificante. Hay que
ser valiente para mirar nuestro interior y desempolvar viejas creencias
, pensamientos y
emociones.
En la terapia fuimos integrando distintas informaciones que fueron apareciendo a través
de lecturas de aura, conversaciones, revisiones de akash, entre otras, y siempre me
sorprendió el nivel de conexión que María Jesús lograba en todas las sesiones. Es muy
asertiva y maneja un lenguaje muy apropiado para entregar información, así como es
cuidadosa en sus interpretaciones.
Muchas de las viejas creencias que venía arrastrando desde niña limitaban mi crecimiento
personal y la relación conmigo misma. La terapia me ayudó muy concretamente, a través
de afirmaciones que repetía todos los días, a tomar acción por las cosas en las que quería
desarrollarme a nivel artístico y profesional, reconociendo y utilizando mis dones.
Al principio, cuando leía las afirmaciones sentía que sólo decía palabras externas, que no
tenían mucho que ver conmigo, pero al pasar los días esas palabras se iban haciendo cada
vez más parte de mi y de cómo pensaba de mí misma. Las grabé en mi celular y las
escuchaba una y otra vez. Hice dibujos con las frases y las pegué en mi pieza y así era lo
primero que veía en la mañana.
Nadie te enseña qué es el autoamor y cómo se practica. Qué es la autovaloración y cómo
se nutre. En un momento de mi vida me sentí entregando y entregando sin recibir mucho
a cambio y pude entender que me tenía tremendamente abandonada, buscando
validación y aceptación externa. No cuidaba mis espacios personales, no me daba lo que
necesitaba, porque para mí que las otras personas estuvieran bien eran lo más
importante, sobre todo porque soy mamá. No protegía mi energía y me quedaba en
lugares amorosos en donde no me valoraban ni respetaban mis sentimientos.
Me sentí perdida, frustrada y con mucha rabia.
Cuando estás en ese estado, las salidas son nebulosas y es difícil creer que estás en el
momento perfecto viviendo lo que te toca vivir para poder subir un peldaño. Pero así es.

Es imprescindible, entonces, saber pedir ayuda. Hablar y conectar con alguien para
rescatarse de ese momento de confusión y poco entendimiento.
Con María Jesús desenredamos la madeja desde la raíz. Pude ver cómo me hablaba, qué
palabras me decía a mi misma para definirme, cuál era mi discurso y mis juicios.
Es un camino eterno. No vamos a lograr descifrar todo en una sola terapia.
No es magia (en parte si jaja) ni soluciones inmediatas.
Es valentía, es amor, es comunicación, es dejarte guiar y confiar.
Aún siento que me queda mucho camino por delante, todos los días me voy dando cuenta
de cosas nuevas, pero una vez que se abre una puerta, comienzan a abrirse miles y no
queda más que dejarse sorprender.
Es importante atreverse a sanar, contemplar, escuchar, llorar. Acunar a esa niña herida
que en algún momento, en su inocencia y sensibilidad, fue dañada y subvalorada.
Conectar con la herida, reconocerla, iluminarla y aceptarla.
Cuidamos las infancias porque de infancias felices saldrán personas más seguras y
empáticas.
Hoy protejo mi espacio personal, me amo y me acepto. Hay días que dudo. Sigo en el
camino con amor.


Gracias, gracias, gracias.

Paula.